Nosotros

UMA nació mucho antes de fabricar su primer par de zapatos. Nació de la maternidad, de la búsqueda incansable de respuestas y del deseo de ayudar a nuestros hijos a desarrollarse de la mejor manera posible. Lo que comenzó en 2016 como un pequeño emprendimiento creado por una mamá desde su casa, hoy se ha transformado en una empresa familiar especializada en calzado ergonómico para niños y adultos, presente en miles de hogares a lo largo de Chile. Pero para entender realmente qué es UMA, primero hay que conocer la historia que le dio origen.

Más que una marca de zapatos

Mi historia

Hola, soy Francisca.

Soy arquitecta, esposa y mamá de tres niños: Emilia, Sofía y Lucas.

Desde muy pequeña soñé con ser mamá, pero el camino para formar nuestra familia no fue sencillo. Después de varios años enfrentando una infertilidad de causa desconocida, Emilia llegó a nuestras vidas gracias a un tratamiento de fertilización in vitro.

Su nacimiento fue el comienzo de una etapa maravillosa, pero también desafiante.

Durante sus primeros meses enfrentamos problemas de salud que en ese momento eran poco conocidos. Pasamos por múltiples consultas, exámenes y finalmente el diagnóstico de alergias alimentarias severas.

Como muchas madres, me encontré buscando respuestas, aprendiendo sobre temas que jamás imaginé estudiar y descubriendo que, cuando se trata de nuestros hijos, somos capaces de hacer mucho más de lo que creemos.

Buscando una forma de distraerme y recuperar algo de mí misma, me inscribí en un curso de costura.

Sin saberlo, esa decisión terminaría cambiando mi vida para siempre.

Una máquina de coser y una idea

El Nacimiento de Uma

Nunca tuve planes de emprender.

Lo único que sabía era que no quería separarme de Emilia al terminar mi postnatal.

Comencé confeccionando pequeños accesorios para ella: baberos, cintillos y otros productos que necesitábamos en nuestro día a día.

Poco a poco empecé a venderlos y así nació Umababy.

¿Y el nombre?

Proviene de Emilia. En esa época estaba comenzando a balbucear sus primeras palabras y repetía constantemente "Uma".

El nombre se quedó para siempre.

Lo que comenzó como una forma de generar ingresos para poder quedarme junto a mi hija terminó convirtiéndose en un proyecto que me devolvió la confianza, me dio un propósito y abrió un camino completamente nuevo para nuestra familia.

Sofía, Lucas y las vueltas de la vida.

Una familia que sigue creciendo

El 2018 llegó mi segunda hija Sofía de forma sorpresiva. Pase de creer que solo sería madre de Emi a embarazarme sin esfuerzo alguno. Fue maravilloso. Y el 2022, llegó de sorpresa mi tercer hijo, Lucas. Ambos vinieron a revolucionar nuestra vida y la completaron junto a Uma

Cada uno trajo nuevas alegrías, desafíos y aprendizajes.

Las alergias alimentarias siguieron formando parte de nuestra historia familiar, pero también me enseñaron algo que terminaría siendo fundamental para UMA: la importancia de observar, investigar, cuestionar y buscar soluciones reales cuando algo no parece estar funcionando.

Sin darme cuenta, estaba desarrollando una manera de pensar que años después aplicaría al diseño y desarrollo de nuestros productos.

Unos zapatos que llegaron por casualidad

El descubrimiento que lo cambió todo

Durante los primeros años, UMA era una marca de accesorios y ropa infantil.

Muchas de nuestras prendas nacieron inspiradas en Emilia, quien tenía una sensibilidad sensorial muy marcada. La ropa tradicional muchas veces le resultaba incómoda, por lo que empecé a diseñar mis propias versiones de prendas pensando en la comodidad, la libertad de movimiento y las necesidades reales de los niños.

Así nacieron nuestras primeras colecciones de blusas, shorts, bombachos, vestidos, camisas y jardineras. Cada estampado contaba una historia y, a través de ellos, compartía mi experiencia de maternidad con la comunidad que se estaba formando alrededor de UMA. Y fue justamente buscando complementar esa ropa que llegamos al calzado.

Cuando Sofía comenzó a dar sus primeros pasos, sentí que ninguno de los zapatos que encontraba encajaba con la estética que buscaba. Así que decidí encargar unos modelos desde el extranjero.

No estaba buscando una revolución.Solo quería unos zapatos bonitos que combinaran con la ropa. Pero lo que encontré fue mucho más importante.

Desde el primer día noté algo diferente. Sofía caminaba de otra manera. Corría, trepaba y se movía con una facilidad que no había visto antes. A diferencia de otros zapatos que había probado, no intentaba sacárselos constantemente.

Literalmente parecía volar con ellos. Recuerdo pensar: "Aquí hay algo distinto". Aquellos zapatos eran completamente opuestos a todo lo que conocía. Eran blandos, flexibles, planos y con una suela mínima. Nada que ver con los zapatos estructurados que se encontraban habitualmente en las tiendas.

Como quería que ambas niñas vistieran igual, encargué también un par para Emilia. Y fue ahí donde todo cambió.

Emilia siempre había tenido una relación muy difícil con los zapatos. Su equilibrio no era bueno, caminaba de forma poco estable y tenía los dedos comprimidos dentro del calzado tradicional.

Cuando se probó aquel primer par ocurrió algo que jamás olvidaré. Era plena pandemia, pasábamos gran parte del tiempo al aire libre y en los parques. Desde ese día prácticamente no volvió a usar los zapatos que tenía antes. Simplemente no quería quitárselos.

Yo todavía no conocía el concepto barefoot. Ni siquiera sabía que existía. Pero empecé a observar, a grabar, a comparar y hacerme preguntas.

Mientras más investigaba, más entendía por qué aquellos zapatos parecían generar una diferencia tan evidente en mis hijas.

Comencé a compartir videos en redes sociales mostrando cómo corrían, saltaban y se movían usando este tipo de calzado. Muchas personas pensaban que estaba exagerando. Otras simplemente no podían creer la diferencia que mostraban los videos.

Pero la comodidad y felicidad de mis niñas hablaban por sí solas. Fue entonces cuando tomé una decisión que cambiaría para siempre el rumbo de UMA: quería fabricar esos zapatos.

Atreverse a algo nuevo y desconocido

El inicio de la fabricación propia

Todo empezó en pandemia, a inicios del 2020. Encontramos una fabrica y empezó el largo y lento proceso de hacer algo que nadie conocía, pero estabamos tan felices y convencidos que pusimos todo nuestro empeño en hacerlo realidad.

Lo que vino después no fue fácil. En ese momento prácticamente nadie conocía este tipo de calzado en Chile. Nos tocó educar desde cero, explicar conceptos nuevos y desafiar muchas ideas que durante años se habían dado por ciertas.

Pero poco a poco las familias comenzaron a confiar. Primero llegaron unas pocas, luego cientos, después miles.

Con el tiempo descubrí que este tipo de calzado tenía un nombre reconocido internacionalmente: Barefoot. Sin embargo, para entonces nosotros ya habíamos comenzado a hablar de calzado ergonómico.

La palabra surgió de manera natural, probablemente influenciada por mi formación como arquitecta y por todo lo que había aprendido diseñando productos que se adaptaran mejor a las necesidades reales de las personas. Y aunque años después conocimos el término barefoot, decidimos mantener el concepto que nos había acompañado desde el principio.

Porque para nosotros siempre se trató de lo mismo: diseñar productos que trabajen con el cuerpo, y no contra él.

Construyendo UMA

De emprendimiento a empresa familiar

En 2021 Ferdinand dejó el trabajo donde había desarrollado su carrera profesional durante más de una década para incorporarse a UMA a tiempo completo. Coincidió con mi embarazo de Lucas, sabía que pronto no podría hacerme cargo de Uma a tiempo completo y su ayuda era imprescindible.

Por primera vez apostábamos ambos por este proyecto.

Ese mismo año tomamos una decisión que definiría nuestro futuro: especializarnos por completo en el desarrollo de calzado ergonómico.

Desde entonces hemos trabajado con nuestra fábrica, que ayudamos a especializar en el Barefoot y quienes nos fabrican desde cero todos nuestros diseños, desarrollando hormas y suelas exclusivas, y construir una colección que acompañe a las familias en cada etapa de crecimiento.

Lo que comenzó en una casa se transformó en una empresa familiar con un propósito claro.

En este minuto Uma empezó a acelerar sin freno alguno, abrimos tienda física, ampliamos nuestro equipo, nos fuimos a una enorme oficina, empezamos a trabajar con un centro de distrubución y bodegas, profesionalizando Uma y transformandola en algo real.

Creciendo junto a nuestra comunidad.

Cinco tiendas, un mismo sueño

Los zapatos no fueron lo único que fue creciendo con los años. También lo hicieron los espacios que llamamos hogar.

Nuestros primeros productos se vendían desde un pequeño rincón dentro de una tienda colaborativa. En ese momento UMA era apenas una idea que recién comenzaba a tomar forma entre baberos, accesorios y mucha ilusión.

Con el tiempo nos trasladamos a una segunda concept store, donde pudimos ampliar nuestra oferta y acercarnos a más familias.

Pero a medida que UMA crecía, nuestros espacios volvían a quedarse pequeños.

Fue así como llegamos al Pueblito del Inglés en Vitacura, lugar que se transformó en nuestra casa hasta el día de hoy.

Partimos en un espacio pequeño. Luego nos cambiamos a uno más grande. Y después a otro aún más grande.

Cada mudanza era consecuencia de algo que jamás dejaremos de agradecer: más familias confiando en nosotros.

Entre 2017 y 2025 pasamos por cinco espacios distintos, creciendo paso a paso, siempre dentro de nuestras posibilidades y siempre acompañados por una comunidad que hizo posible cada nueva etapa.

Finalmente, en 2025, abrimos nuestra tienda Flagship.No era solamente una tienda más grande. Era el resultado de casi una década de trabajo, aprendizaje y crecimiento.

Por primera vez pudimos construir un espacio que reflejara completamente lo que imaginábamos para UMA: un lugar donde las familias pudieran aprender, medir correctamente los pies de sus hijos, recibir asesoría personalizada y vivir una experiencia distinta al momento de comprar calzado.

Hoy nuestra Flagship ocupa el espacio más grande del centro comercial y representa mucho más que un hito para la empresa. Representa todo el camino recorrido para llegar hasta aquí.

Diseñamos zapatos que nos gustaría ver usar a nuestros propios hijos

Uma hoy

Hoy UMA es una empresa familiar dedicada exclusivamente al desarrollo de calzado ergonómico para niños y adultos.

En 2025 abrimos nuestra tienda Flagship, un espacio creado para materializar todo aquello en lo que creemos: educación, asesoría personalizada y una experiencia de compra donde las familias puedan sentirse acompañadas y seguras al momento de elegir un calzado.

Cada modelo nace de años de experiencia trabajando con familias reales, escuchando sus necesidades y mejorando constantemente nuestros productos.

No utilizamos hormas tradicionales adaptadas ni seguimos tendencias pasajeras.

Desarrollamos nuestras propias soluciones, probamos materiales, perfeccionamos diseños y buscamos crear zapatos que respeten la forma natural del pie y permitan moverse con libertad.

Porque creemos que el mejor zapato es aquel que acompaña el movimiento natural del cuerpo, no el que intenta modificarlo.

Seguimos soñando en grande

Mirando hacia el futuro

Seguimos soñando en grande.

Queremos continuar desarrollando nuevas líneas para adultos, ampliar nuestra presencia en tiendas físicas, explorar materiales innovadores y seguir elevando el estándar del calzado ergonómico.

Pero si algo no ha cambiado desde 2016, es la razón por la que hacemos todo esto.

UMA existe porque somos padres.

Porque entendemos lo importante que es confiar en los productos que usan nuestros hijos.

Y porque creemos que cada familia merece acceso a un calzado diseñado con la misma dedicación con la que nosotros elegiríamos un zapato para los nuestros.

Con cariño,

Francisca, Ferdinand, Emilia, Sofía y Lucas.